
Otros días vendrán es una película sobre el naufragio de navegantes que andan a la deriva y en soledad pero siguen persiguiendo la felicidad porque la rousseauniana búsqueda de la felicidad es una obligación inherente al ser humano. La película habla de una madre madura que en soledad busca el amor a través de internet y encuentra tipos maduros con una sexualidad soez y burda pero en medio de estas cutres relaciones encuentra un adolescente que ama con la vehemencia maravillosa de la juventud pero cómo el amor, amor siempre si es verdadero es imposible, al fin acaba enamorándose de su padre el resultón Resines. El soporte lo da la Odisea y la búsqueda de Itaca. Lo que me ha recordado la canción del LLach Quan surts a fer el viatge cap a Itaca has de pregar que el camí sigui llarg, basado en los versos del poeta griego Kavafis. De forma que podría establecerse la siguiente ruta Homero/Kavafis/LLach. Resonancias que me llegan cuando pienso en la película ni muy buena ni muy mala por lo menos en cierta medida poco convencional y valiente al merodear en los aledaños de la soledad y sus consecuencias. El amor es posible y también es posible la salvación tras el naufragio, la búsqueda de Itaca es legítima y necesaria y aunque nunca encontremos la Itaca-Avalon de nuestros sueños mientras andemos perdidos en su búsqueda sin brújula ni rumbo a la deriva náufragos del desamor como dice otra canción en ese buscar y buscar siempre nos quedará el mensaje en la botella del náufrago que lanza sus reflexiones al espacio. Además mientras navegamos nos vamos encontrando con maravillosas criaturas que pueblan los mares: cíclopes, sirenas, faunos, grifos ...