jueves, mayo 31, 2007

El tren


Yo, para todo viaje
—siempre sobre la madera
de mi vagón de tercera—,
voy ligero de equipaje.
Si es de noche, porque no
acostumbro a dormir yo,
y de día, por mirar
los arbolitos pasar

Antonio Machado



Soñando se me han pasado los días e incluso los años, las primaveras, los veranos los otoños y las noches en vela velando para que los sueños fugitivos permanecieran un ratito más acariciando mi piel cada vez más marchita. Es tiempo de renacer, de primavera y he visto la jara florida desde la ventanilla del tren y a los terneros pacer junto a sus madres y los vencejos aletear llamando la atención de sus hembras. Pasa otro año y el tiempo va dejando la huella inexorable de su paso. Nada le detiene ni le frena es imposible decidir sobre él. Sin embargo viajando para encontrarme con el mar me sentía féliz imaginando caracolas y olas de plata al atardecer. Viajar en tren que es un acto machadiano hace que aprecies el tiempo del viaje que vayas observando exactamente como se transforma el paisaje a medida que avanza no ya tan morosamente como cuando Machado escribio su poema el tren.

viernes, mayo 18, 2007

Bailando con osos


Ese cuento que siempre quiero contarte mi niña de ricitos dorados y sonrisa limpia la sonrisa más limpia del mundo, mi niña que lloriquea cuando la tiro cuando la peino o que se ríe cuando me enfado. Ese cuento niña mía viene de un sueño que me he soñado esta noche cuando dormíamos en mi camota grande. Soñaba que teníamos que salir de viaje andando sobre la nieve y nos cansábamos pero también disfrutábamos del viaje. Andando, andando llegamos a una casa de piedra y tejado de tejas rojas y nos refugiábamos y teníamos comida y reíamos y había más gente. Desde esa casa aunque estábamos en lo alto de una montaña veíamos el mar y yo me veía dentro de una ola. De repente tú te ibas de esa casa a otra casa posiblemente voluntariamente no lo sé. Esa casa estaba cuesta abajo desde la nuestra, cuando me di cuenta que no estabas salí a buscarte corría pendiente abajo, iba feliz porque sabía que me iba a encontrar contigo. En la otra casa había perros (ya sabes el miedo que me da el bulldog suelto de la plaza) pero curiosamente era un perro de lanas un gos d´atura, un perro que me encanta y que no me da miedo nada más entrar me daba lametones y se reía, al llamar a la puerta me abrió un oso sonriendo, allí me encontré contigo y me sentí feliz. Al salir juntas de la casa vimos tres osos bañándose en una charca panza arriba riéndose esa imagen curiosamente no me asustó sino que liberó mis miedos y me hizo sentir bien. Tres enormes osos pardos partidos de risa bañándose en una charca jugando con el agua disfrutando ¿qué te parece ángel mío?

jueves, mayo 10, 2007

Dioses

La vida religiosa de una es un tanto extraña y al final una no sabe si es un interminable soliloquio con el propio mundo de los deseos. Y ese Dios que está al otro lado que imaginamos como un padre severo e intransigente siempre nos dice que nos hemos portado mal y que no merecemos el premio demandado. Dios que se lleva lo que queremos, Dios que aprieta pero no ahoga y aprieta, aprieta hasta casi la asfixia para soltar la mano luego. Dios que nos han dicho que no sabe de rencores y ante el cuál nos han enseñado a sentirnos culpables por todo hasta por llevar los calcetines retorcidos de niños o comer el chocolate prohibido y escondido en lo alto de las despensa. Las cosas como Dios manda, Dios manda llevar la camisa por dentro ser temeroso, no mostrar los propios deseos, dios no se si quiere ese mundo de frígidos mojigatos o ese otro Dios que ese que yo creo que no se si es el verdadero o es mi propio deseo, mi propia esperanza, mi propia luz, dios que no sé si nos quiere libres frente al mar o asustados frente al windows viendo como pasan los días y los años sin pronunciar palabras verdaderas sin tener amores verdaderos sin ser esos niños alocados de zapatos sucios y pelo alborotado que mi dios particular desea que seamos Felices.

lunes, enero 08, 2007

La Música de las Esferashttp://es.wikipedia.org/wiki/Morton_Feldman


Hace poco hablaba de pasada de Nietzsche que no es santo de mi devoción como son el mudejarillo, Teresa de Ávila o el profeta San Juan pero que es un suicida como lo fue también uno de mis pintores favoritos: Mark Rothko, que tiene una capilla en Texas a la que algún día peregrinaré devotamente. A Rothko, que andaba dormido en mi memoria me lo trajo un músico contemporáneo norteamericano: Morton Feldman. Músico al que escucho mucho últimamente y con el que aburro a propios y extraños ya que hace una música muy minimalista sin drama ni argumento que aspira a ser una suerte de música informalista. Morton como Rothko aspiraba a crear arte que se constituyera como verdad en sí mismo. No es preciso que la pintura tenga un argumento, un paisaje, una figura sino que puede ser color y un solo color como son los cuadros de este artista rojos intensos; cuadros que nos atraen a un mundo puro sin formas, sin argumentos ajenos a la realidad, a la historia, al tiempo sólo esencia. Sólo tratando de descifrar aquello indescifrable que ninguna palabra puede nombrar acaso Dios, Yahvé acaso nada, ni, nunca, no, no, no... acaso solo algunas vocales extraviadas, descatalagodas y perdidas como quejidos y lamentos aaaaaaaaaaaeeeeeoooooo que expresan el balbuceo de un niño o los primeros susurros en la mañana cuando todavía no somos capaces de construirnos de articular las palabras que como los relojes, los trajes y los zapatos nos aprisionan sin misericordia.
Y cómo las búsquedas y los itinerarios para llegar a nuestras Ítacas individuales a Feldman me lo trajo uno de los autores españoles contemporáneos que más gratamente me ha sorprendido Andrés Ibáñez en uno de sus artículos en el ABC de las letras. Y hete aquí que como siempre que realizo hallazgos, descubrimientos encuentro pequeños tesoros trazo itinerarios y coso mi particular colcha de retales, de patchwork donde cabe todo y donde todos los caminos llevan a Roma o a Constantinopla o al salvajemente destruido Bagdad escenario de las Mil y una Noches.
Lugares que nos sirven de locus amoenus en este mundo abrumado por la zafiedad y la sinrazón, pequeños islotes donde perderse en notas monocordes, arrítmicas parecidas al sonido mismo de nuestro cuerpo al respirar o al agua que en los cangilones de la noria cantaba el maestro Antonio Machado. Recuperar ese primer sonido, ese verbo que inició al principio la creación como reza el Evangelio de San Juan y tratar de volver al mundo del que venimos. Conocer quiénes somos, de dónde hemos sido arrojados, enajenados, aprisionados en la dichosa circunstancia y por un instante SER.

(Por cierto fui a un gran almacén a buscar un disco de este autor y por supuesto me preguntaron si era alguno de la nueva edición de Operación Triunfo)

jueves, diciembre 21, 2006

Navidad dulce Navidad


La navidad no llega nos arrolla con sus lucecitas y sus anuncios de bebidas espiritosas. La navidad no nos pregunta si tenemos cuerpo de villancico o de canto gregoriano nos aniquila con su presencia. No importa, es navidad y vacías el bolsillo y no sabes por qué y vas y saludas a la vecina con sonrisa especial plus ultra y lanzas alguna que otra propina aunque tu economía no sea precisamente la de un especulador inmobiliario. Le deseas a tu jefe lo mejor para el 2007 aunque no sea eso lo que piensas exactamente y sales a las calle y hordas de gente, algunos (los más entusiastas) con gorritos de Papá Noel con cuernos de reno invaden los centros comerciales. A los niños les bombardean con publicidad y catálogos de juguetes y luego transmiten a sus atribulados progenitores listas de la compra con referencia y el precio del juguete más IVA. La Navidad nos sorprende siempre algo beodos cantando el famoso villancico anglosajón “Bello over bell over beeelll bello ver bell only oneee” pandereta en mano y sonrisa bobalicona. La navidad se convierte en una gran bola plateada en la que precisamente se quedan fuera las cosas más importantes; la navidad es epifanía, misterio, invierno, lumbre, infancia, acebo … sin ruidos, ni anuncios publicitarios. A todos los blogueros os deseo una Navidad llena de misterio y cariño con pocas compras y una chispita de felicidad,

sábado, diciembre 09, 2006

¿Por qué tanto Nietzsche?


Quitarse la vida no es políticamente correcto nadie habla de ese tema todos volvemos la cara horrorizados cuando se pronuncia la palabra suicidio. Las familias tapan sus suicidios como tapan sus embarazos fuera del matrimonio, los herpes vaginales de sus retoños, las borracheras de la abuela o las visitas de los señores al cuarto de la sirvienta. Los suicidios no existen y a determinados niveles ni siquiera oficialmente, un accidente desgraciado no es lo mismo que un suicidio. Una vez suicidado, la familia sigue como si no hubiera pasado nada pero ha pasado ¿o no ha pasado? De lo que no se habla no pasa y siguen las vacaciones en la misma casa de la playa donde todo ocurrió y siguen llevándose las pieles en verano al frigorífico porque el calor las arruina y sirviendo las comidas en el jardín debajo del toldo blanco pero ya nada es igual. Y llega el día, la efeméride, el aniversario del suicidio y no se va a misa porque el cura de la familia tampoco reconoce la desgracia como no reconoce los matrimonios fuera de la iglesia que como todo lo que se sale de la norma lo achaca a la locura o a las drogas o las lecturas no recomendadas. El suicidio en una familia es una desgracia sorda pocas veces se habla del tema mejor no hablar del tema. Es una enfermedad, una tara que esperan no se propague y no la hereden los familiares y se evitan las conductas peligrosas y se sigue riendo y se sigue engañando a los demás. Seguimos felices retirando sus cubiertos de la mesa, retirando los retratos, rompiendo cartas y dejando desiertas las estanterías de sus libros. Seguimos adelante pero el día de autos algunos nos recluimos parapetados en los recuerdos y sacamos la caja donde guardamos todas las cosas maravillosas que vivimos con el suicida, porque señores bromas aparte, los suicidas suelen ser gente maravillosa que decide irse por su cuenta sin pedirnos permiso, dejando alguna explicación inconexa en un papel arrugado. Dejándonos el corazón destrozado, la cabeza confusa por ese abrazo que no dimos en el momento exacto por no saber que sin saber o quizás sabiendo que ese era su destino y que mientras fué allí estuvo luminoso como un ángel y que seguro que descansa junto a ellos por mucho que les pese a los curas y algunos beatos mojigatos y pazguatos.

recuerdos dos


Caminar por la Vía Augusta discutiendo quien iba a ganar la guerra fría yo defendiendo a los rusos y tú a los americanos mientras parábamos en aquel descampado para ver si encontrábamos algún cadáver pues siempre decidimos que aquel lugar era el propicio para cometer algún asesinato. Tú querías ser científico y adivino jugar con los planetas a tu antojo y adivinar el futuro. Yo soñaba con ser una gran escritora o santa o monja de clausura de las que cantan sin parar y hacen buñuelos, bordan y copian manuscritos del latín con letras miniadas en azul y oro. El camino que se hacía interminable mientras a mí todavía se me retorcían los calcetines o las medias y tapaba mi cuerpo con la carpeta adornada con el símbolo de la paz. Si había suerte y muchas veces la había te invitaba a casa a estudiar y merendar y pasábamos la tarde con las discusiones más peregrinas Te reías de mis posters de palomas y de mi guitarra con las canciones protesta y de mis jerseis enormes con zapatos viejos y jeans deshilachados. Mientras adoptabas el aire de un pequeño burgués de pantalón de pinzas y polo de cocodrilo. No nos poníamos de acuerdo pero me declarabas tu amor cada cinco minutos y yo nunca terminaba de acceder a tu propuesta. Nunca hacías los deberes y yo después aplicada cuando te habías marchado sacaba mis cuadernos y terminaba la traducción de latín o estudiaba las etapas de la Reconquista.

martes, diciembre 05, 2006

Recuerdos

Estos días he vivido con un recuerdo que me ha devuelto un poco al puro desvarío que es mi estado de máximo felicidad. Algún día me quisieron de verdad y con las manos vacías sin pedir nada a cambio. Algún día alguien al que tengo conservado en mi memoria me regalaba sus sueños por escrito y me pronosticaba que las estrellas siempre iban a estar de mi parte. Hace ya algún tiempo alguien me construyó un barco pirata miniatura para meter en una pecera con siete peces uno para cada día de la semana. Los peces murieron enfermos a causa del pegamento y ello ocasionó que mis lágrimas como las de Alicia llenarán mi habitación y que yo saliera navegando como un pez en el barco velero con mi capitán a bordo. Alguien tenía una casa junto al mar con un bosque encantado y una gata que sólo comía corazones crudos y se llamaba Luna. Alguien se me presenta en sueños de vez en cuando y se ríe de verme tan mayor y tan seria como si a él por un pacto con su gato se le hubiera detenido el tiempo. Entonces vuelvo a ser una soñadora despreocupada más allá de la cordura de las facturas pagadas y los entresijos del windows y pienso que no hay tanta diferencia entre aquella casi niña que recogía conchas al amanecer y la que hoy trabaja gris en una oficina gris pero enreda con las letras algún que otro desvarío. Entonces oigo otra vez ese mar y siento el ronroneo de Luna pidiendo un trocito de mi crudo corazón mientras ordeno junto a la chimenea las conchas recogidas a la primera luz del alba.

jueves, noviembre 16, 2006

Una de ladrones

Hoy no quiero hablar del amor y sus locuras , ni de los duendes, ni de Melusina;hoy voy a contar una de ladrones. Algunas cosas me sorprenden así al azar hacen que por unos minutos se me lleven los demonios. Leo en una página oficial que Rumania va a copiar nuestro sistema anticorrupción presentado evidentemente un logro de nuestra democracia. Esta noticia podía no tener nada de particular si no la unimos a todas las noticias de corrupción urbanística que asolan nuestra geografía y que son quizás sólo la punta del iceberg de rapiñas mucho mayores. Cuando yo era niña uno de los héroes de la pequeña pantalla era Curro Jiménez un bandolero de Sierra Morena que caía simpático a todos ya que pertenecía al pueblo y de alguna manera era un Robin Hood a la española. En España aunque vivimos inmersos en la cultura capitalista algunos de sus principios todavía no han calado en nuestra cultura y sí no que se lo cuenten a Max Weber. España de alguna manera es todavía ese país católico y sentimental que duerme la siesta. País de señoritos como Don Guido que beben Soberano en el Casino y que actualmente de cuándo en cuándo como carecen de hacienda solariega pegan un pelotazo y se ríen de los curritos que andamos con la lengua fuera para ganar sueldos que nos hacen escribir números por las paredes. Y lo peor es que desde la clase que trabaja se despierta una admiración enfermiza hacia estos personajes que presiden clubes de fútbol y cuelgan ilegales cabezas de elefante no ya en las cuevas de Sierra Morena sino en unas mansiones indefiniblemente horteras. Por todo esto señores si Rumania importa nuestro sistema anticorrupción será porque también ha exportado a España todos sus chorizos, malhechores, tratantes de blancas y demás que a su vez se benefician de este esplendido sistema.

domingo, noviembre 12, 2006

desvarios.com


Y a poco de esto fue cuando a fray Juan se le tragó la ballena,
Descendió luego ésta a las aguas que están debajo del mar y a las raíces y fundamentos de la tierra que va a dar allí y no quedó rastro de Juan en el invierno.
Ni rastro de hombre.
Ni rastro de pájaro.
Ni rastro de grillo.
Ni rastro de alondra.
Ni rastro de aciano.
Ni rastro de rosa.
Ni rastro de pie en el sendero.
Ni rastro de gorrión en la escarcha.
Ni rastro de papeles.
Ni rastro de aes.
Ni rastro de ¡ay! ni nada.
Ni rastro de nada.
Ni rastro de sombra de nada .
Ni rastro de sombra de nada.
Ni rastro de sonido de nada.
Nada.
Ni rastro de n.
Ni rastro de a.
Ni rastro de d.
Ni rastro de a.
Nada.
José Luis Jiménez Lozano El mudejarillo (fragmento)

martes, octubre 10, 2006

Sucede


Sucede que me canso de mis pies y mis uñas/ y mi pelo y mi sombra/ Sucede que me canso de ser hombre./ Sin embargo sería delicioso/ asustar a un notario con un lirio cortado / o dar muerte a una monja con un golpe de oreja/ Sería bello/ ir por las calles con un cuchillo verde/ y dando gritos hasta morir de frío.
walking around Pablo Neruda



Sucede que no sucedo
y de no suceder me enredo
en un mar que no es el mar
entre las olas navego
sin timón sólo con el corazón


y veo sin mirar en mí
y no veo que te veo
y no me ves
porque estoy siempre al revés
sin saber nunca porqué

jueves, septiembre 28, 2006

Encuentro


Encuentro

Sentir tu mano
fue sentir la vida así de pronto
no hizo falta ya más fue tu mirada
y recordé que te quise (y a tu gato)
tanto que hasta te cambié el nombre
y era mi cumpleaños
y besabas mi cuerpo de los veinte
y siempre te recuerdo
alborotado
nervioso
cocinando lentejas
italianas, recuerdo
la vida te alejó
y en ese encuentro
por la calle
volví a tener el corazón en vilo
empecé a barbotar los sinsentidos
absurdos de costumbre
no tuve buena suerte comento
me miraste divertido
y me besaste
diciendo, lo sabía
todos tenemos prisa en las ciudades
apenas un minuto
tenías tu camino
la deriva es el mío
en ella vivo

jueves, septiembre 21, 2006

DESCATALOGADOS

Descatalogados
Las personas, como los libros, salimos del catálogo para no volver a existir siempre nos quedarán las librerías de segunda mano o los contenedores de papel para ser reciclados en hueveraso rollo de papel higiénico. La descatalogación en las personas es más lenta pero no por ello deja de ser más eficaz. El sistema recicla a los descatalogados marginando su identidad y oscuramente sobreviven en estantes de tercera fila. Descatalogarse es una forma de rebelión una forma de protesta contra la insoportable tawdry cheapness que preside nuestra existencia según el poeta Ezra Pound
Los descatalogados vagamos libremente entre los últimos best seller que desconocen que su existencia es efímera, no debemos sujetarnos estrictamente a las normas del mercado sino que sobrevivimos a precios de saldo. El problema de la descatalogación personal es que a veces produce aislamiento, estar fuera del círculo es duro pero siempre cabe la opción de encontrar algún que otro descatalogado y vivir con pasión descatalogadora esta vida descatalogada.

miércoles, septiembre 20, 2006

EL GENERAL

El General es bajito un tanto decimonónico parece salido de un casino de pueblo o a veces si se le mira de perfil pudiera ser un chanchito dispuesto para el sacrificio. Habla con voz meliflua tanto que a apenas sí se le oye, una tiene que esforzarse un poco para tratar de entender a su Excelencia:
- Disculpe, si confundo el culo con las témporas su Majestad pero ando un poco teniente de este oído -murmuro
-Volvamos a empezar- dice aparentando una benevolencia inexistente.
A medida que se va enojando va enrojeciendo paulatinamente una creería que va estallar de tantos resoplidos y todavía es peor el resultado: tanto fuelle apenas deja entrever algún sonido que otro
- ¿Ha dicho Usted Swazilandia Excelencia?- pregunto con un valor propio de un kamikaze.
- Me refiero a Myanmar señorita los intereses de este país están en juego; Rangún ha interrumpido el envío de melocotones gigantes; haga usted el favor de poner un poco más de atención en su trabajo- responde un poco airado
El diálogo de sordos tiene visos de prolongarse hasta el infinito sino fuera porque suena el teléfono con una melodía un tanto evidente y fácil, suena en “politono” estridente: La Primavera de Vivaldi. Es una llamada personal; me marcho tras hacer una pequeña inclinación de cabeza y sin dar la espalda ni demasiado pronto ni demasiado tarde.

De vuelta a su mesa cuando una ya cree que se ha librado de su presencia suena el teléfono el uso del imperativo verbal parece cautivar a su Excelencia y no me incomoda, al revés un cierto cosquilleo morboso recorre mi cuerpo. Me dejo llevar despacio hasta la puerta y ahí comienza el complicado ritual de la entrada en su despacho: llamo suavemente y no contesta, sin saber qué hacer espero unos minutos hasta repetir la llamada y sin esperar abro la puerta
-¿me llamaba Excelencia?
- no me moleste estoy pensando- contesta iracundo.
Su Excelencia está pensando sin duda será algún pensamiento de importancia universal una de esas máximas que pasan a la historia y todo el mundo repite sin saber que está diciendo –ITE MISSA EST- o algo parecido. Quizás a su Excelencia le entre un sopor irremediable; encuentre de pronto que el tedio de la tarde sólo puede superarse con una larga siesta que se ve interrumpida cuando un escarabajo sin nombre trata de inmiscuirse en sus pensamientos. Vuelvo a retirarme a mi mesa y muerdo nerviosa el bolígrafo cuando vuelve a sonar el teléfono está vez el tiempo verbal es ya imperativo conminativo, amenaza de muerte súbita
– venga inmediatamente- espeta.
-Si Excelencia estaba Usted pensando.
-no me hable cuando no le pregunto
-Si Excelencia-
Se repite el ritual y recorro despacio los apenas dos metros que separan mi despacho del suyo, llamo y está vez con un gesto mayestático el General me concede su audiencia.
–Pili- me dice- Usted cree que me sientan bien estas gafas o debería cambiarlas por otras de montura más ligera; lo he estado pensando-.

lunes, septiembre 11, 2006

EL RELOJ

La realidad a veces está repleta de obligaciones y una no tiene ni tiempo de retirarse un ratito al país de las sirenas de donde procede, ni de soñar con Bronwyn ni de acariciar al gato mientras mira por la ventana. De repente el reloj marca horas que ya no son tuyas y ni te reconoces corriendo de un lado para otro respondiendo con frases hechas a otras frases hechas que generan más frases hechas y a una le gustaría entonces tomar la decisión de Alonso Quijano de hacerse caballera andante y errar por los caminos rescatando doncellas maltratadas, arremeter contra los eurobuildings y demás, dormir en los caminos rescatando presos y hablar con pastores en las noches estrelladas de este verano que se prolonga hasta lo imposible. O volar entre nubes como mi amiga Melusina que harta de estar recluida en su torre del Poitou leyendo y leyendo como nuestro hidalgo salió a la quete a la búsqueda de la aventura o Perzeval o tantos otros que de buenas a primeras dejaron la mansedumbre de sus rutinas y salieron al bosque en donde habitan los duendes y las ondinas y donde puede surgir la aventura porque allí todo es posible. En el bosque donde manan fuentes de agua cristalina y fresca que al beberla recuperas por arte de magia la inocencia de tus quince años y el valor de tus veinte y olvidas de pronto la cordura de tus cuarenta.

martes, agosto 29, 2006

Otros días vendrán, la resolución de un naufragio o la búsqueda de Ítaca



Otros días vendrán es una película sobre el naufragio de navegantes que andan a la deriva y en soledad pero siguen persiguiendo la felicidad porque la rousseauniana búsqueda de la felicidad es una obligación inherente al ser humano. La película habla de una madre madura que en soledad busca el amor a través de internet y encuentra tipos maduros con una sexualidad soez y burda pero en medio de estas cutres relaciones encuentra un adolescente que ama con la vehemencia maravillosa de la juventud pero cómo el amor, amor siempre si es verdadero es imposible, al fin acaba enamorándose de su padre el resultón Resines. El soporte lo da la Odisea y la búsqueda de Itaca. Lo que me ha recordado la canción del LLach Quan surts a fer el viatge cap a Itaca has de pregar que el camí sigui llarg, basado en los versos del poeta griego Kavafis. De forma que podría establecerse la siguiente ruta Homero/Kavafis/LLach. Resonancias que me llegan cuando pienso en la película ni muy buena ni muy mala por lo menos en cierta medida poco convencional y valiente al merodear en los aledaños de la soledad y sus consecuencias. El amor es posible y también es posible la salvación tras el naufragio, la búsqueda de Itaca es legítima y necesaria y aunque nunca encontremos la Itaca-Avalon de nuestros sueños mientras andemos perdidos en su búsqueda sin brújula ni rumbo a la deriva náufragos del desamor como dice otra canción en ese buscar y buscar siempre nos quedará el mensaje en la botella del náufrago que lanza sus reflexiones al espacio. Además mientras navegamos nos vamos encontrando con maravillosas criaturas que pueblan los mares: cíclopes, sirenas, faunos, grifos ...

martes, agosto 22, 2006

¿Rutina, qué rutina?


La vuelta a la rutina siempre es abrupta y escarpada si no fuera por mis amadas palabras y mis sueños que me acompañan entre los papeles y faxes amontonados sobre mi mesa.
Los sueños que de tanto soñarlos no me abandonan nunca y a veces en segundos me hacen escapar y entonces pongo cara de persona razonable y finjo no soñar. Y pronuncio como en una oración algunas palabras para huir de las otras que tengo que utilizar por obligación y las pronuncio para no olvidarlas nunca: cántaro, cantueso, aldaba, alcorque, estribor, mariposa, tórtola..... además me he traído el rumor de las olas y el graznar de las gaviotas en mi corazón que chiquito se abre de repente y canta, y con mi música y mis palabras trato de afrontar esta vuelta al artificio para no olvidarme nunca que sólo somos eso un sueño que aterriza grávido sobre la tierra y que aspira siempre a seguir volando entre las nubes.

miércoles, agosto 02, 2006

vacaciones

Me voy de vacaciones donde los gin tonics al borde del mar saben sensualmente a almeja y donde encontraré cómo cada año a mi alegre club de divorciados cuarentones como yo que me sacan de paseo hasta que a una hora prudente me recuerdan que buscan ganado más joven y que quizás sería más adecuado volver a la casa familiar. Me voy a dónde el mar solía lamer los pinos y ahora lame infames adosados me voy a dónde conozco al único aborigen vivo de la zona el pescador Florián que hace la mejor caldereta del planeta y me voy al lugar donde conocí al bello Bronwyn en su casa al borde del mar , ahora invadida por propios y extraños. Me voy allí de dónde vengo, a una casa habitada por la desgracia de mi hermano fallecido. Allí donde explicaré a mis hijas como buena lugareña de dónde viene el viento y cómo huelen los dondiegos al atardecer, dondiegos que el Antoni el jardinero arranca mientras yo los vuelvo a replantar y renacen , son herbes dolentes noia, y yo Antoni m´agradan aquestes herbes que fan bona olor al vespre. Me voy a sentir el sol y a predecir el tiempo en las mañanas. A desayunar temprano en el chiringuito frente al mar y charlar con los demás de cómo los especuladores nos jodieron el paraíso. Me voy a un país que cada vez siento menos cómo mío porque me fui y la terra no perdona. Iré a ver a mi amiga Ingeborg astróloga que me volverá a predecir el fin del mundo como hace ya casi veinte años y que sin embargo ahora yo creo que gracias algunos personajes (verbigratia Bush) cada día veo más cerca; ella que volverá anunciarme que me olvide de los hombres porque nací sin tacto para elegir el adecuado. Me voy allí dónde todavía se aparecen los fantasmas de mi pasado y veo correr las ardillas por el jardín. Me voy a que mi buen amigo el Feliu me repita anualmente lo de aquestes dones casades sont totes lletjas nosaltres encara podem ser felicos y el ya clásico tu nena vales mucho

jueves, julio 27, 2006

El Tigre y la Nieve


EL TIGRE Y LA NIEVE
Para Santiago Tena, poeta del amor

El sentimentalismo es algo que en nuestras sociedades tecnificadas, automatizadas, homogeneizadas y globalizadas quizás no esté de moda. Las sociedades actuales tienen pocos cauces para canalizar la lágrima fácil, la ternura algo cursi quizás pero ternura al fin y al cabo, algunos subproductos como las soap opera, telenovelas venezolanas y demás pero poco más. Hoy los sentimentales estamos de enhorabuena: la cartelera nos ofrece la oportunidad de ver una película que dispara a bocajarro a los sentimientos, los deseos y la ternura
Me refiero al Tigre y la Nieve de Roberto Benigni el título tiene ya un eco borgiano y el propio Borges aparece al inicio de la película junto a Marguerite Yourcenar y Eugenio Montale. El Tigre y la Nieve es una película para dar rienda suelta a ese sentimentalismo que algunos llevamos dentro (tal vez las mujeres maduras y más que maduras con gato y labor de crochet de manera más acentuada). La película se plantea la posibilidad de un mundo mejor sencillamente transformado por el amor con mayúsculas que como siempre en el arte es amor imposible, inalcanzable y por ello refuerza su interés poético y literario. El Amor vivido con intensidad mayúscula es tan imposible como encontrar un tigre en la nieve. Por lo que el director no nos llama a engaño es quizás un cuento, una fábula pero incardinado en la realidad más terrible en el contexto de la más grande atrocidad cometida en este siglo XXI la guerra de Irak. ¿Puede existir la belleza y el amor en medio de la mayor desolación? Sí, si uno cree en el poder transformador de la palabra, sí si uno vive sin ningún miedo para conseguir lo imposible el amor de la amada más altiva y desdeñosa. ¿Y quién es capaz hoy en día en esta sociedad en la que impera la prosa de trazarse ese objetivo tan poco lucrativo, tan exento de placeres que sólo anuncia un camino lleno de dificultades con la desolación como premio final? El poeta. Esa rara avis, especie en vías de extinción que trata de fabricar su propia realidad al margen de la propia contingencia que esa realidad impone nombrando los objetos como el mago con el fin de hacerlos presentes, el poeta que vive fuera del tiempo sin horas ni fechas y sin sujetarse a las leyes y a los pleitos entre los mortales. Ni que decir tiene que la película me ha emocionado hasta las lágrimas quizás por pertenecer a ese sector de la población especialmente vulnerable al llanto y que a ratos trata de espantar los fantasmas con bellas palabras de amor.
Web oficial del tigre y la nieve

miércoles, julio 05, 2006

la bola de cristal


Al cabo del tiempo ya no soy yo
la que te escribe
era otra que leía a Ronsard
y creía en las promesas cumplidas
Al cabo de los años no me acuerdo de mí
perdida
y no sé si recuerdo tu rostro indiferente
ni tus manos
Contemplo mi bola de cristal
y aparece el futuro como una nube blanca
una vaga existencia que se pierde en el cielo
presente, sobre el libro que contiene palabras borrosas
está la calavera de un héroe,
realizar el hechizo
para devolverte
fue el empeño que ya no deseo
no te espero
nunca iré a buscarte
desde mi ventana de medio arco veo
mecerse suavemente las hojas de los olmos