La
novela de Felipe Benítez Reyes se inscribe en la tradición de la novela
picaresca española. Una picaresca que el autor trae con soltura a la modernidad
y sabemos del tiempo en el que se inscribe la acción por la música, las modas,
la base de Rota, la corrupción política
y moral, el alcohol, las drogas, , los bares (qué van cambiando de nombre como
el personaje), el amor, el sexo y ante todo la mirada de extrañeza del héroe (
o antihéroe) que parece no cansarse nunca de asombrarse por el turbio discurrir
de los acontecimientos. El personaje es camaleónico suplanta a otros, cambia de
identidad todo dejándose llevar y con la finalidad de sobrevivir a la
adversidad a la que desde bien pequeño le ha puesto cara y ojos. La moraleja
podía ser: la vida es cómo es la tomas sin aspavientos o la dejas. En el tercer
tramo , el protagonista parece que tiene por fin una vida estable pero la
enfermedad se lo lleva . Ante su fin
inminente este pelirrojo al que el lector ya había atribuido al menos siete vidas, escribe sus memorias y entrega el manuscrito a un autor
local que él admira. Este recurso cervantino del manuscrito encontrado dota a
la novela de una doble perspectiva simulada y vuelve a inscribirla en la
trayectoria de nuestros clásicos. La novela es divertida, inteligente,
ecléctica, tierna. El estilo está cuidado y el lenguaje de una riqueza y una solidez que rara vez se
encuentran en nuestra literatura actual. Una novela que llega para instalarse
entre las grandes y que retoma la
tradición para hacer un certero retrato de la sociedad española en las últimas
décadas que tiene mucho que ver con aquella del Lazarillo o el Buscón.
Me empeño en escribir y desvariar ¿por qué será? Además de desvariar con mis desvaríos me gusta tanto leer desde siempre que voy a publicar reseñas de los libros que voy leyendo.
jueves, julio 28, 2016
lunes, junio 20, 2016
miércoles, mayo 25, 2016
sábado, diciembre 19, 2015
Le sang et la neige
La neige et le sang
No
insistas, no pisaré esa rosa .Ayer mismo la rosa carecía de pétalos y espinas. Era sólo una rosa.
Ayer
mismo , esa rosa apartada del camino se caía en el río .
No recibo muchas rosas estos días ni recuerdo los días en que llovían las rosas en mi ventana,
azules y amarillas, rojas y negras , moradas.
Ayer
mismo, esa rosa no tenía fragancia, era sólo una rosa.
Poco a
poco le fui poniendo nombres. Flor -le dije- flor tú nunca me abandonas. Y la rosa
soltó
un pétalo
morado. Flor -le dije- te voy a llevar a ver el mar.
Viajamos
hasta el mar y la rosa soltó otro pétalo del color de la espuma.
Las cosas no iban bien pero la rosa era ya parte de todos los océanos.
Flor, le dije- si sacas las espinas y me pincho mi sangre roja caerá sobre la nieve; ya ocurrió en otros tiempos. No hay nada
inmaculado flor, nada tan blanco que no pueda mancharse-.
Flor ,le dije _te llevaré a ver mi grieta que sangra con mi dedo en la espina y
volverás
a ser rosa-.
No
insistas no pisaré esa rosa. Si me la arrancas dejará de ser rosa para convertirse
en una triste rosa perdida , en una rosa más que no tenía nombre, que no tenía pétalos, que no tenía espinas.
martes, diciembre 01, 2015
Dos inicios para dos mundos: García Márquez y Proust.
García Márquez en el primer
párrafo de “Cien años de Soledad”
nos presenta tanto el final, como el principio de su novela y señala cuál va a
ser la dispositio. El protagonista
está ante un pelotón de fusilamiento y sus últimos recuerdos le retrotraen a un
Macondo mítico , fuera del tiempo y del espacio . Un lugar que acaba de nacer
como el relato “reciente” incipiente,
balbuceante. El adjetivo “remota” que acompaña a tarde nos indica que ha
transcurrido tiempo y que la novela nos va a llevar por ese tiempo que es como
el rio que se precipita por piedras como “huevos prehistóricos”. El autor nos indica cuál va a ser el tempo narrativo que va desde el
origen “al principio era el verbo” y al
principio estaba Macondo donde no había llegado el lenguaje y luego empieza la
historia para poblarlo de palabras.
García Márquez en su papel de narrador elige un lugar que no existe,
hasta que el novelista, lo señala con su dedo, mágicamente. Macondo existe
gracias al verbo, a la historia, cuando aparecen los gitanos y van nombrando
las cosas y el espacio y el tiempo se van contaminando de historia, de
temporalidad y de humanidad. En este incipit tan poderoso conocemos cuáles son
las intenciones del autor : crear un mundo desde la nada para irlo configurando
como narrador omnisciente, un deus ex machina a imagen y semejanza
de su imaginación y de su capricho con el poder que le otorga la palabra.
De una novela épica pasamos al mundo interior de Proust,
donde el yo y no la historia es el protagonista. En realidad no pasa nada. El
autor se acuesta pronto; un hecho tan banal se reviste de gran complejidad al
intervenir poderosamente el mundo
interior del personaje. El texto anterior señala el inicio y el final de la
historia, sin embargo, aquí nos movemos
en un tiempo subjetivo que en el tiempo real objetivo equivale a una
noche, una noche cualquiera. El autor se transporta en ese tiempo con el poder
vívido de la literatura, , el autor cree habitar en el tiempo de sus lecturas como
el Quijote, para pasar a la duermevela.
tantas veces evocada por Machado, en la que se van borrando las fronteras entre
la realidad y el sueño. Se alude a un viaje interior, una “métempsycose”,
un viaje migratorio del espíritu que vive dos vidas, una primera imaginaria
impulsada por sus lecturas y una segunda
real . El tiempo real dura lo que dura la luz de la vela, la transición de la
luz de la vela a la oscuridad cuando ésa se extingue. Pero en ese tiempo el
personaje ha vivido dos vidas y ha pasado de la luz a la oscuridad, de la vida
al sueño cómo “une chose vraiment obscure”
que quizás evoque a la muerte.
miércoles, octubre 28, 2015
sábado, octubre 10, 2015
De cómo una araña se posa en el Programa de la Ópera Roberto Devereux
Cuando
recogimos el programa en la entrada una enorme araña bastante siniestra
presidía la portada del programa de Roberto Devereux de Gaetano Donizetti.
Acostumbrados a los despropósitos o para ser más benévola oscuros significados
de la escenografía operística pensé para mis adentros( a mi marido ya no le
importa un pijo lo que digo) qué tendrá que ver la magnesia con la gimnasia.
Venimos a ver una ópera de Donizetti no es el bel canto?.No vengo a ver Bertol
Brecht. Bueno siempre concedo un amplio margen a estas rarezas y me siento ilusionada a oír música más allá de
los pantalones de cuero o los horribles corsés que tienen que sufrir los
cantantes de ópera actuales.
Así que efectivamente en un escenario bastante oscuro y con un vestuario que en nada favorecía a los artistas se desarrollaba una hermosa ópera con la figura de Isabel de Inglaterra en este caso una soprano romana a la que habían colocado un imposible corsé y a un Roberto Devereux muy apuesto al que habían colocado unos pantalones de cuero bastante macarras . (Estamos en un musical de la Gran vía viendo Saturday´s Night Fever noooo estamos en el Teatro Real en una ópera de Donizetti. Sitúate bonita que tú enseguida te me despistas.) Y no, no me despisté, la enorme profesionalidad de los cantantes y la impecable dirección musical pudieron con eso y más. Una hermosa ópera de esas en las que mueren los buenos y triunfan los malos, llena de pasión, amor, celos y bajos sentimientos con unas arias al final de cada acto que quitaban el sentido triunfaron sobre la malévola encargada del vestuario. Las pasiones humanas más sublimes y las más bajas entremezcladas, la complejidad de la naturaleza humana, el preciosismo del bel canto, la interpretación impecable (y la apuesta figura) de Ismael Jordi hicieron de la ópera un disfrute inolvidable. Ah y en el tercer acto aparecía una enorme araña (de ahí la portada del programa me dije) que hasta me gustó y que fue lo mejor de la puesta en escena y allí encaramada la soprano romana nos emocionó hasta las lágrimas con su aria final.
miércoles, junio 10, 2015
Bubul Sharma , Mis Santas Tías
Una de las ventajas de pasear por la feria del libro de Madrid es la de descubrir autores y editoriales desconocidos para el lector de a pie. En la feria entras en contacto con editores y libreros que cuándo ven que tímidamente coges un libro entre tus manos te aconsejan a las mil maravillas y caes de inmediato en la tentación de aferrarte a ese libro y llevártelo a casa para empezar a leerlo inmediatamente y hacerlo tuyo venciendo la curiosidad que han despertado en ti.Así llegue yo a la lectura de Mis Santas Tías de Bulbur Sharma.
El libro rezuma
exotismo, al principio entre sus páginas el europeo se siente algo incómodo
porque sus protagonistas no son mujeres feministas ni revolucionarias al uso
sino que se rebelan contra su realidad de manera sutil.
Las mujeres sometidas a vivir una vida que no han elegido
asumen su destino y responden con una
rebeldía sorda como Mini la novia niña entregada en matrimonio a los 7 años y
condenada a alejarse de su familia que encuentra a su marido otro niño asustado
debajo de una cama huyendo de la azotaina de su padre. El libro cuenta con
ingenuidad y ternura un mundo que se nos antoja lejano muy lejano en el que los
valores de la cultura occidental no han penetrado del todo en la sociedad que
sigue aferrada a sus tradiciones y creencias. El libro nos obliga a abrir
nuestra mente poco a poco vamos trastocando nuestros prejuicios y cada una de
las historias sin saber por qué nos hace sonreir , nos hace entender el mundo
de otra manera. La autora posiblemente sin pretenderlo y ahí reside una de las
claves de su atractivo nos abre los ojos a otro mundo que en toda su
autenticidad y belleza nos atrae y nos
atrapa. El libro está escrito de una manera sencilla pero las historias tienen
una originalidad, una frescura , una alegría que nos hace sentir como niños
ante un cuento de hadas recién estrenado. Muy recomendado para viajar desde nuestro sillón
Voltaire en estas calurosas tardes de
verano.
Sharma Bulbul, Mis Santas Tías, Nocturna Ediciones, 2011
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